8 reglas de oro para cuidar tus zapatos de invierno / Blog Denovas

8 reglas de oro para cuidar tus zapatos de invierno / Blog Denovas

Aprende a cuidar y limpiar tus zapatos para mantenerlos siempre en buen estado siguiendo estas ocho sencillas reglas que te presentamos en este post

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Es tiempo de cambio de estación y, con ella, llega el tan temido «cambio de armario» para muchos. Es hora de recuperar toda la ropa y el calzado que guardamos hace algunos meses y de valorar cuáles seguirán en nuestro armario y cuáles son preferibles dejarlos ir.

Por supuesto, la supervivencia de nuestro calzado dependerá mucho del cuidado que haya recibido cuando lo utilizamos y de las condiciones en que lo hayamos guardado.

Ya que las próximas estaciones son las que más suelen estropear el calzado, aquí van ocho sabios consejos para limpiarlos, cuidarlos y guardarlos de forma óptima.

  1. Cuando un zapato es nuevo, debemos amoldarlo a nuestro pie antes de comenzar a trotar con él. Por ello, antes de ponérnoslo para una jornada completa, es aconsejable usarlo a pequeños «ratitos» en casa unos días antes. De esta forma, la piel de zapato se ablandará paulatinamente, evitando rozaduras y deformaciones de la horma.
  2. No es aconsejable usar el mismo calzado todos los días. Lo ideal es utilizarlo un día sí, un día no. Así, también conseguiremos que la piel transpire y evitaremos los malos olores.
  3. Si tus zapatos, botines o botas son de ante, puedes limpiarlos de la siguiente manera:
    • Límpialos con un cepillo de cerdas suaves para eliminar polvo y suciedad.
    • Para manchas más persistentes, frota con una goma de borrar escolar.
    • Para manchas de grasa, pule con un paño humedecido con agua y una gota de amoniaco. Además, ¡el amoniaco aviva el color del ante!
  4. Si tu calzado es de piel, frota la superficie con un paño limpio y seco y, después, impregna un paño con crema hidratante y pule el calzado. De esta forma tus zapatos estarán perfectamente nutridos y brillarán como el día que los compraste.
  5. A la hora de guardarlos, si no tienes una horma en casa, que será lo más probable, guárdalos con sus papeles dentro para evitar deformaciones y, si es posible, en su caja. Si la caja la tiraste, la mejor forma de guardar el calzado es suela contra suela.
  6. No está de más que, eventualmente o cuando los guardes de una temporada a otra, les eches polvos absorbe olores en el interior.
  7. Si los zapatos se mojan deben ser secados de forma natural, a la sombra y con las suelas hacia arriba. Nunca los expongas a estufas o secadores porque puedes provocar que se despeguen, pierdan color o flexibilidad.
  8. Por último, algo muy importante, sencillo y que pocos utilizan: el calzador. Hazte con uno (pídelo en la tienda donde compraste tus últimos zapatos, seguro que te lo regalan) y úsalo siempre para calzarte, porque así evitarás que se deforme el talón y la zona del empeine.

 

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